10/11/17

La actividad física reduce los efectos secundarios de la quimioterapia [10-11-17]


La actividad física reduce los efectos secundarios de la quimioterapia
  • Las pacientes con cáncer de mama que hicieron más ejercicio sintieron menos náuseas
  • Según los expertos, el deporte permite una menor pérdida de calidad de vida

Si hay un tratamiento con fuertes y complicados efectos secundarios, ése es la quimioterapia. Además de la caída del pelo, están las náuseas, los vómitos, el dolor de articulaciones, el estreñimiento o las alteraciones en la percepción del sabor de los alimentos, por citar sólo algunos.

A pesar de que los nuevos fármacos conllevan muchísimos menos efectos secundarios que los tratamientos de hace años, algunas de las consecuencias de estas terapias hacen que los pacientes no puedan completar su quimioterapia tal y como estaba planteada, y el oncólogo se ve obligado a ajustar la dosis en función del estado del paciente. Ahora, un estudio realizado por el Instituto del Cáncer Holandés se ha percatado de que la actividad física durante la quimioterapia reduce las posibilidades de sentir alguno de estos efectos adversos, como son la fatiga, las náuseas o el malestar general.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores responsables de la publicación dividieron a 230 mujeres que padecían cáncer de mama en tres grupos distintos: en el primero, las pacientes siguieron un programa supervisado de ejercicio aeróbico "moderadamente intenso". A las mujeres del segundo grupo se les asignó un programa de intensidad baja de ejercicio aeróbico que podían seguir desde sus casas. Quienes estaban en el tercer grupo no siguieron ningún programa de ejercicio.

El resultado fue que los dos grupos que practicaron actividad física durante su tratamiento con quimioterapia mostraban con menor frecuencia varios de los efectos secundarios anteriormente expuestos. Este resultado era más pronunciado entre las pacientes que realizaron el programa de ejercicio "moderadamente intenso", frente a las que siguieron el de intensidad baja. Además, menos mujeres de ese primer grupo necesitaron de un ajuste en su dosis de quimioterapia: un 12% de estas pacientes requirieron tal medida, frente al 34% de casos en los que sí fue necesario dentro del grupo que no siguió ningún programa de ejercicio.


Actividad física desde el diagnóstico

En palabras de Antonio Llombart, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Arnau de Vilanova de Valencia y portavoz de la SEOM, esta publicación "nos hace reafirmar la importancia de la actividad física desde el momento del diagnóstico, porque ésta permite una menor pérdida de calidad de vida durante el tratamiento".

Este experto en cáncer de mama explica, en conversación con EL MUNDO, que, tal y como pone de manifiesto el presente estudio, "la actividad física ayuda a mejorar la tolerancia a los tratamientos". Pero Llombart va más allá, y recuerda que hay estudios previos que hablan de que "las mujeres que mantenían su actividad laboral durante el tratamiento lo llevaban mejor que las que se cogían la baja". Incluso, apunta, el deporte podría actuar como método de prevención: "una publicación estadounidense demostró que, en las mujeres que habían tenido cáncer de mama, el ejercicio físico redujo entre un 6% y un 7% las posibilidades de recaer en la enfermedad, y esto es muchísimo", explica.

No obstante, a nadie se le escapa -y menos a alguien que haya pasado por esta terapia tan dura- que la quimioterapia es un proceso que puede llegar a ser realmente extenuante. Es por esto que quizás muchos se pregunten si verdaderamente es posible hacer ejercicio tras recibir una sesión de quimio.


Caminar 40 minutos varias veces a la semana


En opinión de Llombart, esto dependerá del nivel de actividad física que realizara la mujer antes de caer enferma: "Es evidente que a una paciente que nunca haya hecho ejercicio le va a costar más trabajo. La actividad tiene que ser adaptada y debe de haber una cierta supervisión, bien por parte de un fisioterapeuta o de un entrenador personal".

La actividad física recomendada durante la 'quimio' para "una mujer normal, sin actividad física específica previa al tratamiento", sería "caminar entre cuatro y cinco días a la semana unos 40 minutos, a buen ritmo, esto es, 100 pasos por minuto", señala Llombart. Si la mujer ya hacía ejercicio, lo ideal sería "intentar mantenerlo, y cuando esto no sea posible, ajustarlo a las necesidades".

Hay que tener en cuenta que, durante la quimioterapia, no todos los días son iguales: las primeras tres jornadas posteriores a una sesión son siempre más difíciles. "En esos días, el ejercicio tiene que ser más moderado, pero por lo menos hay que intentar no quedarse en la cama", apunta Llombart.

Tampoco hay que despreciar otro de los importantes beneficios que tiene, en todos los casos, el deporte: y es que éste afecta positivamente al estado de ánimo. "Hacer deporte significa que la paciente está saliendo de casa, y esto, desde el punto de vista anímico, es muy importante, porque en esos momentos no le está dando tantas vueltas a la cabeza. Si, por el contrario, se queda en casa, no hará más que pensar en su enfermedad y en todas sus consecuencias", sostiene Llombart.

Además, tal y como recuerda este experto, tampoco son despreciables las secuelas que tiene la quimioterapia sobre la autoestima. Según cuenta, cuando años después se les pregunta a las mujeres que han pasado por un cáncer de mama qué ha sido lo peor de su tratamiento, "la mayoría responden que lo peor es el aumento de peso, más que la pérdida del cabello. Además, se trata de un peso que, con todos los cambios hormonales del proceso, es más difícil de quitar".

En definitiva, estudios como este están llevando a un cambio de paradigma, según LLombart: "la filosofía de antes era que la paciente con cáncer de mama tenía que cuidarse y no hacer mucha actividad. Esto es algo que tenemos que empezar a cambiar". Así lo afirma también uno de los responsables de esta publicación: "En el pasado, se les recomendaba a los pacientes de quimioterapia que se lo tomaran con calma, pero hoy nos estamos dando cuenta de que, realmente, es mejor mantenerse tan activo como sea posible".

30/10/17

Palabras que curan [30-10-17]


Palabras que curan

Terapia de escritura expresiva ayuda a los pacientes de cáncer

Durante años, Susan Bauer-Wu, investigadora de la Harvard, ha trabajado con personas que se enfrentan al terrible diagnóstico de cáncer.

Muchos acuden a grupos de apoyo, a la psicoterapia o a los medicamentos antidepresivos para ayudarles a manejar los miedos y desafíos que la enfermedad conlleva.

Su equipo les ofrece bolígrafo y papel.

Esas son las únicas herramientas necesarias para la sencilla y crecientemente popular intervención conocida como "escritura expresiva" o "terapia del diario".

La investigación sugiere que pasar 30 minutos diarios durante cuatro días escribiendo sus pensamientos y sentimientos más íntimos, los pacientes pueden mejorar significativamente su salud mental y física.

Y según los expertos, casi todo el mundo que prueba la terapia del diario se beneficia.

"A muchas personas le sorprende que realmente funciona", afirmó Bauer-Wu, directora del Centro Cantor de investigación en enfermería y atención al paciente del Instituto contra el cáncer Dana-Farber de Boston. "Incluso es para las personas renuentes a intentarlo, las que afirman que no son buenas escritoras, que no escriben bien o que no les gusta escribir. Pasan por el proceso y tienen un momento de 'iluminación'. Afirman que encontraron algo que no sabían de sí mismas o de la enfermedad, que simplemente surgió en el papel. "

La terapia de escritura expresiva es simplemente eso. A los pacientes se les exhorta a expresar lo que esté en sus mentes, a dejar que sus esperanzas y temores fluyan de manera natural y sin restricciones. Se parece a llevar un diario, pero está más enfocada en las cosas que podrían estar molestando o desencadenando estrés.

"Les indicamos que no deben preocuparse por la puntuación o las palabras, que simplemente se dejen llevar por el proceso", señaló Bauer-Wu. "También les animamos a usar como base cualquier cosa que hayan escrito antes".

Para muchos pacientes, el resultado es una especie de catarsis (una liberación y articulación de asuntos que estaban reprimidos) y también una aceptación saludable de algunos de esos asuntos.

"Se trata de dar un paso atrás, pensar en las cosas de otra manera, y de hacer conexiones", explicó la Dra. Robin Fivush, profesora de psicología de la Universidad Emory de Atlanta. Fivush ha llevado a cabo su propia investigación sobre la escritura expresiva.

"No se trata sólo de expresar la emoción porque uno no se limita a rumiar al respecto", apuntó. "Si se observa de cerca a los que más se benefician de esta terapia, se nota que muchos usan lo que llamamos palabras de 'procesamiento cognitivo', como 'me doy cuenta', 'comprendo', y 'ahora lo veo'. "

Los estudios sugieren que ese tipo de comprensión parece ayudar a los pacientes de cáncer u otras enfermedades a llevarlas mejor. "Acabo de leer un artículo de revisión que contenía más de 140 estudios sobre el tema y parece muy efectivo", señaló Fivush.

Bauer-Wu ha ha llevado a cabo tres estudios en que daba seguimiento a los efectos de la terapia del diario para pacientes de cáncer de mama u otros cánceres. Anotó que aunque el programa clásico conlleva 30 minutos al día de escritura durante cuatro días, los pacientes de cáncer "podrían necesitar más que eso".

"En mi trabajo, hacemos una intervención de cuatro días, pero entonces la repetimos un mes más tarde y nuevamente un mes después", explicó. Los pacientes pueden escribir con un bolígrafo y papel o en un PC. De manera sorprendente, alrededor de la mitad de los participantes jóvenes que sabían usar un PC optaron por escribir a mano en sus diarios en un estudio. "Lo más importante es encontrar todos los días ese lugar en que puede escribir con mayor libertad", señaló Bauer-Wu.

"Una de las cosas que se ha encontrado en los pacientes de cáncer en distintos estudios es lo que llamamos 'mejoras en la utilización de la atención sanitaria'", aseguró. "Los pacientes terminan yendo al médico o llamando a las enfermeras con menos frecuencia. Necesitan menos sesiones con un asesor de salud mental. Básicamente, tienen menos síntomas físicos y les va mejor".

De hecho, hay datos que sugieren que escribir las emociones alivia el estrés, lo que a su vez mejora el sistema inmunitario. "No estamos seguros de cómo podría funcionar eso", apuntó Fivush.

Añadió que la terapia funciona mejor en algunos pacientes que en otros. Es probable que, en particular, los niños preadolescentes no se beneficien. "Pensamos que tal vez no tengan las habilidades cognitivas o emocionales [a esa edad] para trabajar en esos temas por sí mismos", especuló Fivush.

Según Bauer-Wu, los pacientes que son solitarios y privados por naturaleza podrían ser los más beneficiados.

"Los grupos de apoyo reciben mucha atención, pero sabemos que algunas personas simplemente no hablan mucho", aseguró la investigadora de Boston. "Para mi, la escritura expresiva es una alternativa maravillosa para esas personas. Les da una vía para expresar sus sentimientos y procesar lo que pasa en sus mentes".

Es importante señalar que los pacientes que participan en la terapia del diario no escriben con una audiencia específica en mente. Según los expertos, en la mayoría de los casos, ni siquiera tienen que volver a leer lo que ellos mismos escriben para beneficiarse. "Lo que parece importante es el acto mismo de escribir", sentenció Fivush.

Y en comparación con otros tratamientos, la terapia de escritura expresiva es barata. "Obviamente, no se necesita nada complicado ni de alta tecnología y no se necesita gastar dinero en un terapeuta", apuntó Bauer-Wu.

"Es autoayuda disponible al instante", añadió. "Las personas pueden curarse a sí mismas".
 

29/10/17

Los pacientes con cáncer requieren atención individualizada, tanto en el aspecto físico como en el psicológico [29-10-17]


Los pacientes con cáncer requieren atención individualizada, tanto en el aspecto físico como en el psicológico

Destacados expertos nacionales e internacionales analizan en Sevilla del 5 al 6 de octubre todos los aspectos de esta atención integral en oncología médica


El cuidado del paciente con cáncer está sufriendo cambios sustanciales en los últimos años. Los pacientes presentan unas necesidades físicas y psicológicas complejas que deben ser tratadas adecuadamente. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), coincidiendo con las directrices de las sociedades científicas americana y europea, ASCO y ESMO, y la Organización Mundial de la Salud (OMS), propone una atención integral al paciente con cáncer en todas las fases de la enfermedad y en su realidad total: biológica, psicológica, familiar y social.

Con este motivo 250 especialistas nacionales e internacionales se congregarán en Sevilla del 5 al 6 de octubre para debatir sobre todos los aspectos (clínicos, éticos, legales, filosóficos, sociales, de investigación, etc.) de la atención integral e individualizada que, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) requiere el paciente con cáncer, en el marco del II Congreso SEOM de Cuidados Continuos en Oncología.

En este sentido, la Sociedad Española de Oncología Médica ha organizado este congreso para analizar y hacer una puesta al día, entre otros temas, de la organización y gestión de los cuidados continuos, su repercusión en el gasto sanitario, el control de los síntomas, los últimos avances terapéuticos de soporte y paliación en los tratamientos oncológicos, la investigación clínica y la calidad de vida de los pacientes. Asimismo se debatirán los aspectos éticos, filosóficos y sociales del final de la vida desde diferentes perspectivas planteadas por sociedades científicas implicadas en el manejo del paciente con cáncer, sin olvidar la visión de los propios pacientes.

De especial relevancia será la presentación de las Guías de Recomendaciones SEOM en Cuidados Continuos en Docencia, Asistencia e Investigación que sin duda servirán de referencia para todos los especialistas implicados en la atención integral a los enfermos oncológicos.

La doctora Ana Mª Casas Fernández de Tejerina, secretaria de la SEOM, presidenta del comité organizador del II Congreso SEOM en Cuidados Continuos y oncóloga médico del Hospital Universitario Virgen del Rocio de Sevilla junto con José Expósito Hernández,director del Plan Integral Oncológico de Andalucía abordarán todos estos aspectos en la situación concreta de la Comunidad de Andalucía.

La SEOM considera fundamental insistir en la importancia de la prevención primaria del cáncer, en el diagnóstico precoz y en el papel de las Unidades de Consejo Genético donde se puede ayudar a las familias susceptibles de padecer cáncer.

Respecto a la educación sanitaria de la sociedad española en lo que concierne al cáncer, la SEOM participa activamente en la prevención de esta enfermedad, mediante la promoción de iniciativas de divulgación sanitaria dirigidas a la población general y de proyectos en favor de los pacientes oncológicos.
 

28/10/17

Los pigmentos naturales de algunas frutas y hortalizas pueden prevenir contra el cáncer [28-10-17]


Los pigmentos naturales de algunas frutas y hortalizas pueden prevenir contra el cáncer

Estas propiedades anticancerígenas se unen a otras ya conocidas de las antocianinas, como las antivirales, hemostáticas y antioxidantes, además protegen la retina y contribuyen así a la conservación de la salud visual, y también previenen enfermedades cardiovasculares

Los pigmentos naturales presentes en algunas frutas y hortalizas poseen propiedades que pueden ser eficaces en la prevención del cáncer, según muestran los resultados de un estudio realizado por expertos del Centro de Cáncer Integral del Estado de Ohio (Estados Unidos), y que ha sido publicado en la revista Cancer Prevention Research.

La investigación, que se centró en las moras, se basó en pruebas realizadas con modelos experimentales para determinar que las antocianinas inhibían el crecimiento y estimulaban la muerte celular. Según explicaron los expertos, estas sustancias son la clase de flavonoides más abundante en alimentos como las bayas, la col, la lombarda, la granada, las berenjenas, las ciruelas, las cerezas o las uvas, entre otros, de tonos azules y morados.

Los responsables del trabajo descubrieron que el extracto de esta sustancia era casi tan eficaz para prevenir el cáncer esofágico como las moras tomadas enteras. En este sentido, el director del trabajo, Gary D. Stoner, señaló que el objetivo es mejorar la forma de administrar estos componentes a los tejidos para aumentar su absorción y eficacia. "En último término esperamos probar la eficacia de las antocianinas en múltiples localizaciones orgánicas en los humanos", dijo.

24/10/17

Supervivientes de cáncer [24-10-17]


Supervivientes de cáncer

Se considera superviviente de un cáncer a "toda persona que haya tenido diagnóstico de cáncer desde el momento del diagnóstico hasta el del balance de su vida." Gracias a los avances en el tratamiento del cáncer existen hoy en día casi 10 millones de supervivientes de cáncer en Estados Unidos. Cerca de dos tercios de esos pacientes viven al menos 5 años y algunos tipos de cáncer tienen tasas de supervivencia más elevadas.

Los supervivientes del cáncer tienen mayor riesgo de recurrencia del cáncer original y de desarrollar una segunda neoplasia, como resultado del tratamiento del cáncer y otros factores de riesgo. Luego del tratamiento quirúrgico, radiante o citotóxico es necesario el monitoreo y el tratamiento de los efectos secundarios a largo plazo. Cerca del 70% de los pacientes con cáncer tienen comorbilidades y requieren un abordaje multidisciplinario.
La selección de los cánceres mencionados en este artículo se debe a sus elevadas prevalencias o tasas de supervivencia.

Seguimiento y vigilancia de los supervivientes de cáncer, de sitios seleccionados

Supervivientes del cáncer de mama

Los supervivientes del cáncer de mama poseen un riesgo aumentado de cánceres primarios secundarios de la mama ipsilateral y contralateral, ovarios, colon y recto. Esto ocurre dentro de los primeros 5 años que siguen al tratamiento. Las tasas de recurrencia son muy bajas en pacientes con tumores primarios inferior a 1 cm, sin adenopatías axilares.

La vigilancia apropiada de los supervivientes del cáncer de mama consiste en el autoexamen mensual de las mamas, la mamografía anual del tejido mamario preservado y la historia y examen físico cada 6 meses durante 5 años y luego anualmente. Los síntomas (adelgazamiento, tos persistente) o signos físicos (cambios en la pared torácica o la mama, adenopatías) inespecíficos son indicadores comunes de la recurrencia del cáncer de mama y deben ser evaluados.

Los supervivientes del cáncer de mama también pueden desarrollar complicaciones físicas del tratamiento como linfedema (20-30% de los pacientes operados), menopausia prematura, alteraciones neurocognitivas y osteopenia u osteoporosis, como así distrés psicológico relacionado con la sexualidad y la imagen corporal. Hasta el 30% de los pacientes con cáncer de mama tratados con quimioterapia sufren efectos cognitivos, a veces referido como "quimiocerebro".

El linfedema aparece en el 20-30% de los pacientes con cáncer de mama tratados quirúrgicamente y suele responder al manejo conservador con fisioterapia. El cuidado esmerado dela piel reduce el riesgo de infección local y sistémica por el drenaje linfático alterado.

Aunque el tamoxifeno reduce el riesgo de recurrencia del cáncer de mama y mantiene la densidad ósea, aumenta el riesgo de cáncer de útero. Es necesario hacer el monitoreo pélvico anual. Hay datos que indican que el uso de inhibidores de la aromatasa (anastrozol) en la posmenopausia, en pacientes con cáncer de mama que tienen receptores estrogénicos puede tener mayor eficacia y menos efectos secundarios que el tamoxifeno.

Por último, la revisión de la historia familiar puede indicar un componente hereditario del cáncer de mama. Cerca del 5 al 10% de los cánceres de mama están provocados por mutaciones en los genes de susceptibilidad al cáncer, sobre todo BRCA1 y BRCA2. La intervención de los genetistas es importante para evaluar el riesgo genético individual y la necesidad de hacer pruebas específicas entre esos pacientes y los miembros de su familia.

Supervivientes del cáncer colorrectal

La detección precoz de la recurrencia del cáncer es mayor en los 5 años que siguen a la resección; por lo tanto, el seguimiento y la vigilancia son importantes durante ese período. La guía de la American Society of Clinical Oncology20 and the National Comprehensive Care Network (NCCN) limita la recomendaciones del seguimiento a la historia clínica, el examen físico, la búsqueda del antígeno carcinoembrionario (CEA) y la colonoscopia.

La confección de la historia, el examen físico y el CEA se hacen cada 3 meses durante los 2 primeros años que siguen al tratamiento, y luego cada 6 meses durante otros 3 años. Los pacientes con CEA elevado deben estudiarse con TC, tomografía por emisión de positrones o, colonoscopia, para identificar el sitio de la recurrencia y su potencial resección. Esta elevación puede preceder a los síntomas hasta en 3 a 8 meses. Se recomienda hacer una colonoscopia a los 12 meses de la operación, y luego cada 3 a 5 años, siempre que no se detecten anormalidades. No se recomienda la radiografía de tórax anual de rutina.

Muchos supervivientes del cáncer colorrectal no se adaptan a los efectos asociados al tratamiento tal como la incontinencia fecal y las adherencias. La radioterapia puede causar diarrea persistente y sangrado episódico por la proctitis por radiación. Esto puede ser tratado en forma sintomática con inhibidores de la motilidad como la loperamida. En la proctitis por radiación grave, puede ser útil un curso corto con enemas de hidrocortisona. El cuidado de la ostomía debe incluir la atención de la imagen corporal y la sexualidad.

El cáncer colorrectal puede separarse en tres categorías, de acuerdo con la historia familiar: 1) esporádico (60% de los casos), sin historia familiar; 2) varios miembros de la familia afectados (30%) y, 3) síndrome genéticos hereditarios (10%) como la poliposis adenomatosa familiar (PAF) y el cáncer colorrectal no poliposo hereditario. Esto últimos tienen casi el 100% de posibilidad de tener cáncer hacia los 50 años. Los pacientes con PAF tienen mayor riesgo de cáncer colorrectal, como así de cáncer de endometrio, intestino delgado, uréter y pelvis renal. Las mujeres de este grupo tienen un 30 a 60% de posibilidad en toda su vida de desarrollar cáncer de endometrio. Es útil el consejo genético. Se ha demostrado que los antiinflamatorios no esteroides como la aspirina y el sulindac tienen un efecto protector contra los cánceres colorrectales y los pólipos.

Supervivientes del cáncer de próstata

Cerca del 98% de los pacientes con de próstata está vivo a los 5 años posteriores al diagnóstico. La vigilancia recomendada para los supervivientes del cáncer de próstata incluye el tacto rectal anual y la determinación de los niveles del antígeno prostático específico (PSA) cada 6 meses durante 5 años, y luego, 1 vez por año. El PSA sérico disminuye hasta valores indetectables luego de la prostatectomía radical y muy poco, después de la radioterapia. El aumento después de la declinación inicial indica recurrencia de la enfermedad. En la actualidad, se le da importancia a la velocidad del PSA o al cambio de niveles del PSA en el tiempo. La velocidad preoperatoria del PSA durante el año previo al diagnóstico ha sido asociada con el riesgo de muerte por cáncer de próstata. La velocidad posoperatoria del PSA, junto con el puntaje de Gleason y la estadificación del cáncer ha demostrado ser un predictor de recurrencia de la enfermedad.

Aunque la recurrencia representa la amenaza más importante para la salud del paciente, las complicaciones que resultan del tratamiento son de mayor interés para el paciente y afecta su calidad de vida en forma significativa. Para tratarla disfunción eréctil secundaria a la prostatectomía se pueden utilizar inhibidores dela fosfodiesterasa tipo 5 (tadalafil), el vardenafil y el sildenafil. Estos inhibidores pueden potenciar los efectos hipotensores delos nitratos y bloqueantes alfa.

Si bien se ha comprobado mayor incidencia de cáncer de vejiga en los pacientes con cáncer de próstata tratados con radioterapia, podría ser producto de la mayor vigilancia.

Muchos casos de cáncer de próstata tienen un componente familiar. Este riesgo aumenta para cada individuo, de acuerdo con el número de miembros de la familia afectados. Además, los hombres con miembros de la familia afectados por cánceres de mama y ovario pueden tener mayor riesgo de cáncer de próstata causado por mutaciones de BRCA1 y BRCA2.

Niños y adolescentes supervivientes de cáncer

El cuidado de este grupo es problemático, dado el riesgo de diversas complicaciones tardías asociadas con el tratamiento. La quimioterapia y la radioterapia administrados durante los años de crecimiento y desarrollo influyen sobremanera sobre el envejecimiento de diversos órganos. Cerca de la mitad de los adultos jóvenes supervivientes de cánceres infantiles tienen efectos adversos mayores. Los efectos relacionados con el cáncer tardío aumentan sobre todo el riesgo de mortalidad precoz causada por un segundo cáncer o enfermedad cardíaca o pulmonar. Algunos estudios institucionales comprobaron que dos tercios de los supervivientes tienen al menos una complicación crónica o tardía por la terapia del cáncer, un tercio de ellos con complicaciones con riesgo de vida. La incidencia de los efectos tardíos aumenta con la edad, y algunos de los efectos aparecen luego de décadas.

El seguimiento de los supervivientes de cáncer infantil deben ser individualizados de acuerdo con el tipo de cáncer y la terapia específica utilizada, además de otros factores de riesgo.

Sin embargo, para muchos de esos efectos existe una ventana de oportunidad para la vigilancia y el diagnóstico temprano. En la actualidad, las pruebas de detección precoz en este grupo están por debajo delos niveles deseados, a pesar del riesgo incrementado. Se recomienda la evaluación periódica, la cual debe incluir un plan sistemático de vigilancia y prevención, teniendo riesgos basados en el cáncer previo o el tratamiento del cáncer, predisposiciones genéticas, conductas personales y comorbilidades.

La evaluación periódica, si bien es recomendada, se hace difícil hacerla en las diferentes etapas de la vida de este grupo. El Children's Oncology Group ha desarrollado recientemente una guía para el seguimiento a largo plazo de niños, adolescentes y adultos jóvenes supervivientes de cánceres.

Comentarios finales

Las recomendaciones definitivas de la vigilancia de los supervivientes de cáncer infantil están complicadas por los datos publicados, los que generalmente están limitados a estudios de sección cruzada y de cohortes de tamaño limitado. Lo más importante es que la mayoría de los supervivientes niños y adolescentes se hallan en diferentes etapas de su vida. El intento de estas guías es facilitar el cuidado óptimo de esta población y mejorar la comunicación entre los supervivientes, médicos y centros oncológicos.

Se debe recomendar a este grupo de pacientes adquirir prácticas de prevención de la salud, como las inmunizaciones, el screening del cáncer y el mantenimiento de un peso corporal y balance nutricional adecuados, como así, el ejercicio regular.

19/10/17

La salud de los pacientes de cáncer se ve afectada por el estado de ánimo del cónyuge [19-10-17]


La salud de los pacientes de cáncer se ve afectada por el estado de ánimo del cónyuge

Un cuidador con depresión aumenta las probabilidades de que el ser querido enfermo tenga depresión, según un estudio
 La salud emocional de los cuidadores de cáncer podría afectar a la salud mental de los seres queridos a los que cuidan, según sugiere un estudio reciente.

Cuando sus esposos, esposas o compañeros experimentan síntomas de depresión, los supervivientes al cáncer tienen más probabilidades de estar deprimidos ellos mismos, según los investigadores del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de EE. UU.

Los investigadores indicaron que los supervivientes al cáncer cuyos cónyuges gozan de una buena salud mental y física tienen menos probabilidades de sufrir de depresión un año después, lo que sugiere que un mejor cuidado por parte del cónyuge también podría beneficiar a los supervivientes al cáncer.

"Nuestra investigación enfatiza que los cónyuges deben cuidar de sí mismos no solamente por su bien, sino también por el bien del superviviente al cáncer", señaló en un comunicado de prensa de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (American Association for Cancer Research) la investigadora principal, Kristin Litzelman, becaria de prevención de cáncer en el Programa de Investigación Conductual del NCI.

Según los investigadores, hay aproximadamente 14.5 millones de personas que han sobrevivido a un cáncer en Estados Unidos. A menudo, estas personas reciben el cuidado y el respaldo de su familia, y en particular de sus cónyuges. Además de compartir las dificultades económicas del tratamiento, los cónyuges/compañeros podrían cuidar y proporcionar otros tipos de respaldo, como ir a las citas médicas.

Para examinar estas relaciones, los investigadores analizaron la información recopilada de más de 900 pacientes con cáncer y sus cónyuges. Mediante el uso de modelos estadísticos, examinaron cómo la calidad de vida o el ánimo depresivo de los cónyuges afectó a los supervivientes al cáncer con respecto al riesgo de también estar deprimidos tras 11 meses. Entonces compararon estas relaciones con un grupo de parejas que no se habían enfrentado a un cáncer o a los efectos persistentes del tratamiento del cáncer.

El estudio, que fue publicado el 1 de junio en la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention, halló que cuando los cónyuges reportaron sentirse deprimidos, los supervivientes al cáncer tenían cuatro veces más probabilidades de contraer también los síntomas de depresión, incluso cuando los investigadores tomaron en cuenta otros factores, como los demográficos. El vínculo entre el bienestar de los supervivientes y el estado de ánimo de sus cónyuges fue más fuerte cuando eran las esposas las que tenían el cáncer.

"Nuestros hallazgos también sugieren que cuando se cuida a los supervivientes al cáncer, los profesionales clínicos quizá deban evaluar el bienestar de los cónyuges cuidadores", dijo Litzelman. "La investigación futura podría realizar pruebas sobre si incluir a los cuidadores en el plan de cuidado del superviviente podría mejorar los resultados tanto para los cuidadores como para los supervivientes al cáncer".

En el estudio también hubo buenas noticias. Cuando la "calidad de vida relacionada con la salud" del cuidador cónyuge mejoraba, los investigadores observaron un descenso del 30 por ciento en la tasa de depresión de los supervivientes 11 meses después.

La relación no funcionó a la inversa: Según los investigadores, el estado de ánimo de los supervivientes al cáncer no tuvo una influencia significativa en el riesgo de los cónyuges de sufrir de depresión.

"Nos sorprendió que los efectos de los cónyuges sobre los supervivientes eran mucho más grandes en este estudio que el efecto de los supervivientes sobre los cónyuges", dijo Litzelman. "Esperábamos ver una relación más recíproca".

Los hallazgos no sorprendieron a una experta en salud mental.

"Este estudio demuestra el dicho de sentido común de que uno ha de cuidar de sí mismo para ser un cuidador efectivo de los demás", dijo la Dra. Karen Mechanic, jefa de psiquiatría del Centro Oncológico Fox Chase de Filadelfia.

"Un diagnóstico de cáncer puede ser traumático y envía una señal de distrés a otras personas que están en su vida, y también puede aislar", añadió. "Una atención del cáncer efectiva requiere la participación de los cuidadores, que a menudo forman parte del proceso de toma de decisiones del tratamiento".

16/10/17

¿Sufrir un cáncer de mama aumenta el riesgo de sufrir otros tumores? [16-10-17]


¿Sufrir un cáncer de mama aumenta el riesgo de sufrir otros tumores?

Pues sí, según un estudio español las mujeres que han sido diagnosticadas con un cáncer de mama invasivo presentan un 39 por ciento más de riesgo de desarrollar otro tumor en una parte distinta del cuerpo. Este hecho podría deberse a que los cánceres tengan factores de riesgo similares o al efecto secundario del tratamiento recibido.

Como explica a la agencia de noticias científicas SINC, María José Sánchez, coautora del artículo y directora del Registro de Cáncer de Granada, “se trata del primer estudio poblacional en España que evalúa este riesgo asociado”. Y los resultados han sido más que interesantes.

Según sus datos, publicados en la revista especializada Gynecologic Oncology, el riesgo de un segundo cáncer era mucho más alto en los primeros cinco años posteriores al diagnóstico del cáncer de mama, casi 3,5 veces más que respecto al resto de mujeres.  Sin embargo, tras este periodo “no se encontró un aumento del riesgo significativo tras más de cinco años desde el diagnóstico”, explica una de las autoras del estudio.

Para llegar a estas conclusiones las investigadoras estudiaron 5.897 casos de cáncer de mama invasivo diagnosticados entre 1985 y 2007  en Granada, entre las que se detectó que 314 de ellas habían desarrollado un segundo cáncer primario. Por otra parte se estudiaron 22.814 casos de cáncer (excepto de mama) de toda España durante el mismo periodo y se identificaron 171 casos que habían desarrollado un segundo cáncer en la mama.

Según los datos del estudio Eurocare la supervivencia relativa a cinco años ha aumentado en España hasta superar el 80 por ciento. Como explica Sánchez, “Estos datos revelan que el número de mujeres que sobreviven al cáncer de mama irá aumentando con el tiempo y que, por ello, es necesario evaluar el riesgo que presentan de desarrollar un segundo cáncer en relación con las mujeres de la población general”. De ahí la importancia de este reciente estudio.

13/10/17

Las mujeres y el cuidado contra el cáncer [13-10-17]


Las mujeres y el cuidado contra el cáncer

La clave para que la mujer tenga una buena salud física y mental está en tomar medidas preventivas, como las de hacerse exámenes rutinarios para detectar cualquier problema a tiempo y adoptar hábitos de vida saludable, como el de no fumar y no consumir alcohol, especialmente durante los años en que se convertirá en madre.

La doctora Carmen Narváez, Directora Médica del Instituto de Salud Pública de California, recomienda a las mujeres realizarse un Papanicolau (prueba citológica) de cada año a dos. La mujer tiene que consultar a su médico sobre la frecuencia con la que han de hacerle este importante examen. Esto dependerá de sus riesgos, de su tipo de actividad sexual, y de si ha tenido o no hijos.

A las mujeres que no han concebido hijos, les recomienda realizarse exámenes por lo menos cada tres años y hacerse exámenes de seno. Narváez señala que son ellas las más expuestas a desarrollar cáncer de mama.

Hace énfasis en la importancia de planificar los embarazos y en el cuidado prenatal. La mayoría de las mujeres que viven en América Latina no planean embarazarse, sino que salen embarazadas y luego se empiezan a cuidar. Lo ideal es que adopten hábitos sanos desde mucho antes de que piensen en convertirse en madres, y también que tomen una vitamina con 400 microgramos de ácido fólico. De lo contrario, son más propensas que otras mujeres —de entre una vez y media a tres— a tener un bebé con defectos del tubo neural, de la médula espinal o con retraso mental.

Para evitar esto último, así como problemas pulmonares, es importante dejar de fumar y no consumir bebidas alcohólicas para impedir que el bebé nazca con el síndrome de alcoholismo fetal.

Narváez recomienda a las mujeres amamantar a sus bebés durante los seis primeros meses, ya que la leche materna está considerada el mejor alimento para el recién nacido, por su gran cantidad de nutrientes.

Dice la psicóloga Ana Nogales: Las primerizas padecen de muchos temores e inseguridades, pero todos estos sentimientos son normales. Es muy importante que pidan ayuda, ya sea a una comadre o a la madre, a alguien de su familia, que sientan que no están solas.

12/10/17

Alimentos que combaten el cáncer


Alimentos que combaten el cáncer

Alimentos que combaten el cáncer

Muchas investigaciones han puesto de manifiesto que algunos alimentos pueden ayudar a prevenir el cáncer.

La nutrición es, sin duda, una parte importantísima cuando hablamos del tratamiento contra el cáncer. Ingerir alimentos adecuados antes, durante y después de un tratamiento nos ayudarán a sentirnos mejor y a que nuestro organismo se encuentre con mucha más fuerza para hacer frente al  cáncer.

Afortunadamente, contamos con una gran variedad de alimentos que se convierten en auténticos aliados y protectores frente al cáncer por sus propiedades anticancerígenas.

Los compuestos activos de algunos de ellos evitan el crecimiento y la proliferación de células tumorales, como la vitamina A de la zanahoria, el licopeno del tomate o las fresas, los indoles presentes en las coles; la vitamina A de la zanahoria o el melocotón; los flavonoides de los cítricos, las antocianinas y fenoles de las uvas o las berenjenas o la luteolina de melón o las espinacas.

No olvidemos que llevar un estilo de vida sano -incluyendo la dieta- es crucial para no desarrollar alguno de los muchos tipos de cáncer que existen, pues entre el 20% y el 25% de los tumores malignos podrían evitarse con una dieta adecuada.

Aunque nos resulte sorprendente, teniendo en cuenta los números de pacientes que barajamos hoy día, el cáncer es una enfermedad que lleva afectando al ser humano desde hace siglos. Incluso se han encontrado tumores en fósiles de momias egipcias o referencias a los mismos en escritos de miles de años como el Papiro de Egipto Ebers.

Algunos de los alimentos de consumo habitual cuyas propiedades nos pueden proteger frente al cáncer son, entre otros: el aceite de oliva virgen extra, el tomate, el brócoli, el trigo, la soja, la cúrcuma, la granada, las setas, el aloe vera, el ajo, el té verde, la lechuga, las espinacas, los frijoles, las nueces, las naranjas y los limones.

A evitar: Hay que evitar comer en exceso las carnes (tienen mucho colesterol) y alimentos con muchas: grasas y calorías, café, edulcorantes y conservantes.

Para más información al respecto, siempre podemos acudir a la página de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), entidad benéfica que lleva ayudando a los ciudadanos desde su fundación por Orden Ministerial en el año 1953.


Tomate

El licopeno, presente en el  tomate fresco y sus derivados, ha demostrado su capacidad para inhibir la proliferación celular, al tiempo que posee un efecto anti-carcinogénico y anti-aterogénico, al intervenir en la comunicación intercelular y modular los mecanismos inmunológicos.


Granada

La granada contiene elementos que inhiben el movimiento de las células cancerígenas y reducen la metástasis, evitando la expansión del cáncer, según revelaba un reciente estudio realizado en la Universidad de California.


Café

Según un estudio de la Universidad de Rutgers (EE UU), beber café e incluso aplicarlo directamente sobre la piel es eficaz para prevenir el cáncer de piel, ya que la cafeína inhibe una proteína llamada ATR que, al ser neturalizada, lleva a la destrucción de las células dañadas por los rayos ultravioletas tras una excesiva exposición al sol.


Leche

Al igual que los huevos, la leche tiene propiedades anticancerígenas por su alto contenido en vitamina D. Además, se ha descubierto recientemente que la leche materna, además de fortalecer el sistema inmunológico del bebé, previene tumores infantiles agresivos gracias a dos de las proteínas que contiene (TRAIL y “Hamlet”).


Ciruelas y melocotones

Las últimas investigaciones han revelado que los extractos de ciruela y melocotón ayudan a destruir las células del cáncer de mama, incluso a las más agresivas, sin dañar a las células sanas, lo que abre las puertas a nuevos tratamientos de quimioterapia sin efectos secundarios.


Nueces

Científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad Marshall en Estados Unidos demostraron que tomar un puñado de nueces al día reduce el riesgo de padecer cáncer de mama por su alto contenido en ácidos grasos omega-3, antioxidantes y fitosteroles


Brócoli

La clave está en su elevado contenido en isotiocianatos. Esta sustancia, también presente en el repollo y la coliflor, elimina la proteína del gen p53 defectuoso que provoca el crecimiento anormal de las células.


Orégano

Según una investigación llevada a cabo por la Universidad Long Island (EE UU), uno de los componentes del orégano, el carvacrol, induce apoptosis o muerte celular programada en las células tumorales de la próstata. Esta superespecia tiene además propiedades anti-inflamatorias y actúa como antibiótico.


Huevos

El licopeno, presente en el tomate fresco y sus derivados, ha demostrado su capacidad para inhibir la proliferación celular, al tiempo que posee un efecto anti-carcinogénico y anti-aterogénico, al intervenir en la comunicación intercelular y modular los mecanismos inmunológicos.


Vino

De acuerdo con un estudio reciente, los hombres que beben alrededor de cuatro copas de vino tinto a la semana reducen en un 50% el riesgo de contraer cáncer de próstata. Este efecto se debe al antioxidante resveratrol, que reduce los niveles de hormonas masculinas, como la testosterona, que estimulan el crecimiento tumoral. Sin embargo, no olvidemos que existe evidencia científica que expone que beber alcohol en exceso está asociado con un mayo riesgo de cáncer de la cavidad oral y la faringe. El alcohol también puede aumentar el riesgo de cáncer de mama al dañar el ADN de las células.


 Té verde


Debido a su alto contenido en polifenoles y antioxidantes, el  té verde (y también el té negro) es una poderosa bebida anticancerígena. Evita que las células cancerígenas se dividan y se multipliquen, lo que lo convierten en un estupendo aliado para ayudar a combatir esta enfermedad.


Trigo y centeno

Según el Instituto Americano de Investigación del Cáncer, los cereales, como el trigo o el centeno, contienen una serie de ingredientes que eluden el cáncer. Estos alimentos tienen la capacidad de acelerar el tránsito intestinal y ayudar a prevenir el cáncer de páncreas, estómago, colon y mama.


Aceite de oliva

Este oro líquido tiene muchos beneficios. En particular, sus compuestos polifenólicos ayudan a combatir el cáncer de mama en sus fases más agresivas. Además, gracias a sus propiedades, que facilitan la transformación de los alimentos, impiden la absorción de grasas y azúcares nocivos para el organismo.


Aloe vera

La planta de aloe vera tiene la capacidad de reforzar nuestro  sistema inmunológico y prevenir los daños de las fases germinales del cáncer de páncreas y pulmón.


Manzanas

Toma  manzanas para evitar el cáncer. Según un estudio realizado por investigadores del Instituto Mario Negri de Milán (Italia), y publicado en la revista Annals of Oncology, el consumo regular de manzanas reduce significativamente el riesgo de padecer diversos tipos de cáncer, como el de esófago, el ovárico, el colo-rectal o el de próstata. Además, los fitoquímicos de este fruto previenen el cáncer de pecho.


Frutos rojos

Ya hemos hablado de las ciruelas. Pues, en general, los frutos rojos, especialmente los  arándanos aportan antioxidantes y flavonoides que se encargan de limpiar todos los radicales del cuerpo, responsables de dañar las células.


Chile

Un equipo de científicos de la Universidad Bernardo O'Higgins (Chile) anunció que, mediante el uso de moléculas vegetales modificadas, podrían devolverle la capacidad de "suicidarse" a las células tumorales, atacando así el tumor "desde dentro", pudiéndose convertir en una posible cura para el cáncer. No en vano, el  chile y otros tipos de picantes contienen un compuesto llamado capsaicina, muy efectivo combatiendo el cáncer de intestino, colorrectal y de próstata.


Comino

El comino es un ingrediente habitual en la cocina asiática. Esta especia de color amarillo es rica en fitoquímicos, sustancia que te protegerá contra la inflamación del  cáncer.


Semillas de lino

Las semillas de lino destacan por su alto contenido en omega3. Contienen, además, compuestos llamados lignanos y fibra dietética que tienen múltiples beneficios para nuestra salud: previenen el estreñimiento, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la osteoporosis. La linaza posee así tres elementos que pueden reducir el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer: el ácido alfa-linolénico, un ácido graso esencial omega-3; los lignanos, que son fitoestrógenos y antioxidantes; y la fibra dietética.


Ajo

El ajo es otro de los alimentos que previene y combate el cáncer gracias a su alto contenido en antioxidantes como la lisina y la quercetina que, además, es muy utilizado para prevenir  resfriados.
Podemos tomarlo crudo, cocinándolo como condimento en nuestras comidas o salas o incluso en ensaladas y pastas. El beneficio es el mismo.


Jengibre

El jengibre es un poderoso antioxidante que ayuda a reducir los radicales libres de nuestro organismo, tiene propiedades antitumorales. De hecho, es incluso más eficaz que muchos fármacos contra el cáncer. Entre otras cosas, la raíz del jengibre reduce los tumores en la próstata. Así lo confirmó un estudio de la Georgia State University, que evidenció que el extracto de jengibre hizo disminuir el tamaño de los tumores de próstata hasta un 56% en un grupo de roedores.


Espinacas

Las verduras de hoja verde como las espinacas, las acelgas o la  lechuga son vegetales con un alto rango de carotenoides responsables de liberar los radicales libres que dañan nuestro cuerpo. Las espinacas tienen un súper poder anticancerígeno, pues se han identificado al menos 13 compuestos diferentes de flavonoides en las espinacas que funcionan como antioxidantes o como agentes anti-cancerígenos.


Cebolla

Las cebollas contienen flavonoides, encargados de proteger las células. Esta planta bulbosa del género Allium es una gran aliada contra el cáncer gracias a sus compuestos orgánicos ricos en azufre. Previene e inhibe el desarrollo del cáncer.


Perejil


Al igual que el orégano, el perejil también posee múltiples beneficios asociados al cáncer: funciona como un desinflamatorio, antifúngico, antiviral y antiespasmódico. El compuesto llamado apigenina, es un flavonoide que acorta la vida de las células cancerosas. También está presente en la menta o el apio.


Yogur

Los alimentos lácteos tienen sus pros y sus contras; aunque son una buena fuente de calcio, también pueden ser altos en grasa. Cuando se trata de los efectos de los productos lácteos que nos ponen en mayor riesgo de cáncer de mama, un nuevo estudio encuentra que es conflictivo. Así, mientras el  queso (no todos los tipos de queso, pero sí el cheddar o similares) puede aumentar el riesgo de cáncer de mama, el yogur puede reducirlo.


Salmón

El salmón, la trucha, el arenque, las sardinas o la caballa son grandes  aliados contra el cáncer. En general estas especies de pescados azules son ricas en grasas omega-3 que reducen la inflamación del cuerpo. Los ácidos grasos omega-3 poseen un efecto anti-cancerígeno sobre todo en el cáncer de colon, mama, melanoma maligno y leucemia.


Soja

Los productos de soja han sido relacionados con una menor incidencia en cáncer de pecho. Un estudio en el Reino Unido encontró que 11 gramos de soja al día reducen las recaídas y la tasa de mortalidad entre las mujeres con un diagnóstico de  cáncer de mama.


Cúrcuma

Esta especia de color anaranjado usada frecuentemente en la cocina hindú tiene propiedades antiinflamatorias. La cúrcuma posee un polifenol llamado curcumina que destruye las células cancerígenas y bloquea una proteína asociada con el cáncer gastrointestinal.


Batatas

Las batatas poseen un alto contenido de beta-caroteno y tocoferol, que estimulan el sistema inmunológico. Por si esto fuera poco, son unas estupendas aliadas de nuestro organismo, ya que eliminan los químicos que son causantes del cáncer, mejoran la  memoria y previenen las enfermedades cardiovasculares.


Tofu

Un compuesto del tofu, la genisteína, posee propiedades antioxidantes que inhiben el crecimiento de las células del cáncer. Tomar unos 10 miligramos de tofu al día nos ayudará a disminuir la recurrencia del cáncer de mama en un 25%.


Carne orgánica

Las carnes orgánicas, incluyendo carne de res o hígado de pollo, son recomendadas en muchas dietas que combaten el cáncer ya que se consideran uno de los alimentos más densos en nutrientes del planeta y extremadamente altos en vitamina B12. El consumo de carnes orgánicas ayudará a limpiar el hígado y mejorar la capacidad de eliminar toxinas de la sangre y el tracto digestivo. Estos alimentos ricos en minerales pueden ayudar a contrarrestar los efectos del alcohol, los medicamentos recetados, las alteraciones hormonales, los altos niveles de triglicéridos, el bajo contenido de potasio, la obesidad y las infecciones virales.


Cítricos

Los pigmentos de colores brillantes que encontramos en los alimentos vegetales son una señal segura de que están irradiando fitoquímicos, especialmente antioxidantes carotenoides. Esta es exactamente la razón por la que es deseable que nuestro plato sea una especie de arco iris. Los carotenoides (alfa-caroteno, betacaroteno, licopeno, luteína, criptoxantina) son derivados de la vitamina A que se encuentran en muchos cítricos, así como en bayas, calabazas y otros alimentos vegetales.
Cuando se trata de verduras ricas en carbohidratos, los estudios demuestran que los carbohidratos complejos, incluyendo las batatas, zanahorias, remolachas, otros tubérculos y alimentos de grano entero, están relacionados con un riesgo reducido de varios tipos de cáncer. Por el contrario, la ingesta de grano refinado y de alimentos de alta carga gliuémica se asocian con un mayor riesgo de diferentes tipos de cáncer, incluyendo el de  mama y el colorrectal.


27/5/17

Perder el miedo a la muerte es necesario para el médico que atiende al paciente terminal [27-5-17]


Perder el miedo a la muerte es necesario para el médico que atiende al paciente terminal

Rosa Díez Cagigal participa en un curso sobre atención a pacientes terminales.

“Para tratar a un pacientes que se va a morir, hay que perder primero el miedo a la muerte, porque no nos atreveríamos a mirar al paciente a los ojos para responder sus preguntas”. Son palabras de la médico de Familia Rosa Díez Cagigal, vertidas en el marco de los cursos de verano de la Universidad de Cantabria. Para esta doctora, “afrontar la muerte de nuestros pacientes es una manera de enfrentarte a la tuya propia”.

Esta médico, con amplia experiencia en cuidados paliativos, impartió en esta cita estival la ponencia La atención al paciente terminal, y afirmó que es importante entender que familia y paciente viven “una situación de gran impacto emocional, que no se da en ninguna otra situación”, lo que hace necesario, dijo, “que los profesionales tengamos una sensibilidad especial y una formación específica para tratar a este tipo de pacientes”.

La comunicación del profesional sanitario con la familia y el afectado es un aspecto fundamental en estas situaciones, según Díez Cagigal, quien expresó la importancia del papel del médico de Atención Primaria, quien ha de ser capaz de atender adecuadamente a los pacientes terminales en su casa y formarse específicamente para ello.