27/12/10

“Extirpar las mamas para evitar el cáncer plantea un dilema ético”

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“Extirpar las mamas para evitar el cáncer plantea un dilema ético”

En el pasado las cirugías para la extirpación del cáncer de mama priorizaban lo oncológico a lo estético dejando a las mujeres sumidas en la contradicción entre conservar su imagen o priorizar la salud. La cirugía estética y reconstructiva vino a resolver un problema que parecía sin solución: actualmente es posible extirpar los tumores mediante intervenciones conservadoras que preservan la piel, areola y pezones, y en el mismo acto quirúrgico, colocar implantes de siliconas, o utilizar tejidos de la misma paciente para la reconstrucción de la zona. De la mano de estos avances se realizan en Rosario las mastectomías profilácticas (extirpación de las mamas en mujeres con una fuerte carga genética de la enfermedad) seguidas de la reconstrucción. Este recurso terapéutico contradice la conducta quirúrgica de los últimos años que apunta a la realización de cirugías menos radicales y más conservadoras, además de plantear interrogantes éticos a los profesionales que las realizan.


Las mastectomías profilácticas encuentran en Estados Unidos un mercado cada vez más creciente de acuerdo a un estudio realizado en la Clínica Mayo, publicado en el Journal of Clinical Oncology en Internet debido a que en ese país se realizan los tests para detectar mutaciones genéticas que pueden aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Para el mastólogo Juan José D’Aloisio la mastectomía profiláctica “es una estrategia de reducción del riesgo no de desaparición del cáncer de mama” en pacientes que tuvieron la posibilidad de hacerse el test o el problema se repitió en la misma u otra mama. “En estas intervenciones se conservan la piel, la aréola y el pezón pero siempre queda algo de tejido”, lo que plantea un dilema ético que según el médico “hay que resolverlo con cada paciente”.

D’Aloisio asegura que en general esta cirugía es pedida por la paciente. “Nosotros no la ofrecemos porque no existen estadísticas que prueben que de esa manera van a disminuir los casos”, dice, al tiempo que reconoce que aquellas que accedieron al procedimiento “sienten un profundo alivio por sacarse de encima la presión que significa que la enfermedad se repita”. Lo cierto es que la mutilación de las mamas, uno de los símbolos femeninos por excelencia, condiciona de por vida la historia personal y social de la mujer con cáncer.

Por su parte, la presidenta de la Sociedad de Cirugía Plástica de Rosario y Litoral, Sandra Filiciani, afirma que con esta cirugía la mujer puede pensar que se saca el problema “pero en realidad le trae otros inconvenientes como la falta de sensibilidad debido a que se extraen los nervios” que irrigan la glándula. “Si llega al consultorio una mujer con cáncer en una de las mamas que con el tiempo se repite, tiene mayores chances de desarrollarlo en la otra mama. Allí charlamos con el mastólogo y la paciente la posibilidad de hacer una mastectomía profiláctica”, explica Filiciani. El procedimiento se realiza en forma conjunta entre el cirujano plástico y el mastólogo, y cubre hasta el 95% el riesgo de aparición de la enfermedad.

En Argentina no se realizan test genéticos para conocer si una mujer tiene posibilidades de desarrollar un cáncer mamario. Lo que sí hacen los genetistas con los mastólogos es armar el perfil genético de aquellas pacientes con una historia familiar donde la madre, la hermana o una tía han tenido cáncer de colon, mama u ovario. Aun cuando Argentina cuente con la tecnología necesaria para realizar los tests, Filiciani opina que un resultado positivo no determina la aparición del cáncer, ya que sólo se manifiesta en el 80% de los casos (algunos centros de salud de Buenos Aires envían la sangre para ser analizada en Estados Unidos o Italia).


Dilemas. “No toda mujer portadora de los genes Brcea1 y Brcea 2 va a tener cáncer de mama, por eso la posibilidad de saberlo genera más incertidumbre porque aún no contamos con un tratamiento para prevenirlo. Entonces no aconsejo la realización del test a todas las mujeres”, dispara el mastólogo Juan José D’Aloisio. Más aún cuando menos del 10% de los cánceres tienen una raíz genética.

La historia familiar directa así lo indica: padre o madre con cáncer de mama, colon y ovario “avisa” que se trata de una paciente de riesgo. “Cuando detectamos una mujer con más de dos antecedentes familiares directos de cáncer de mama o madres jóvenes con hijas con antecedentes de una biopsia precancerosa, suponemos que puede hacer genes que desencadenen la enfermedad. En esos casos derivamos al genetista para evaluar el riesgo real”, agrega el mastólogo.

“Tenemos que ser cuidadosos desde el punto de vista ético y médico porque le estamos poniendo una mochila de plomo a una paciente que en una de esas nunca va tener el cáncer de mama ya que de 10 mujeres con la enfermedad, 8 no tienen antecedentes de riesgo”, resume D’Aloisio. “Tampoco pensemos que la genética es la salvación porque si no tenemos manera de prevenirlo, de qué sirve saberlo. Lo mejor que podemos hacer hoy es llegar lo antes posible y para eso hay que insistir en la necesidad de los controles anuales para las mayores de 40 años”, remarca. “No tenemos las armas para evitar que aparezca el cáncer pero sí para detectarlo cuando apenas está apareciendo”, subraya.


lacapital.com.ar

http://www.klip7.cl/salud/?p=289

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